Una de las preguntas más interesantes que se pueden hacer acerca de la historia del sexo serían las relacionadas con la sexualidad de los primeros seres humanos.

¿Acaso las parejas de esa época tenían sexo incontrolado, relaciones sexuales solo por placer, con plena libertad, sin normas ni tabús?

La respuesta a esto según los científicos es que no. Al parecer, las relaciones sexuales eran ya muy similares a las actuales. Aunque es muy difícil saber qué posiciones o detalles se aceptaban en el comportamiento sexual, algunos dibujos y enterramientos nos dan las claves para saber un poco más de la historia del sexo.

Un hallazgo de un entierro de hace 26 mil años indica que 3 jóvenes fueron castigados por su comportamiento sexual; en sus cuerpos se evidenciaba que la muerte era un castigo por un acto sexual prohibido entre su sociedad.

También se cree que los hombres de la época no eran fieles y que las mujeres buscaban copular con varios hombres hasta encontrar el mejor o el más fuerte.

Se han encontrado dibujos del Paleolítico que muestran cómo las parejas ya se besaban y se abrazaban en aquella época. También se encontraron herramientas utilizadas para el propio embellecimiento y resultar así estar más atractivo para la conquista de la pareja.

Cristina Sáez en su libro “Sexo en las cavernas”, comenta que las relaciones sexuales en la época de la prehistoria no perseguían únicamente la reproducción sino también el placer sexual.

¨Venimos de fábrica con un poderoso apetito sexual que nos descubre al otro y nos impulsa a buscar pareja.
Y aunque nos parezca que ciertas artes amatorias son muy recientes, lo cierto es que existen desde hace miles de años¨. Cristina Sáez.

Sin embargo, en pleno siglo XXI podemos afirmar que siempre ha sido un TABÚ hablar de sexo y de los problemas sexuales masculinos.

Los médicos expertos de Boston Medical Group comentan que la dificultad del hombre para hablar de este tema es cada vez mayor. Muchos hombres dejan que los problemas de erección avancen durante años sin ni siquiera consultar con su médico, y mucho menos hablar con su pareja, quien llega a pensar que ya no es querida o que tiene relaciones con otra persona.

Para el antropólogo Ernest Becker el SEXO es un tabú porque le recuerda al hombre lo más bajo y animal de su naturaleza.

Lo que sí está claro es que cuando se habla de salud sexual hay que plantarle cara con optimismo, pues aunque sea aun tema difícil de abordar es posible afrontarlo y buscar una solución.