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Las ondas de choque, una de las opciones más efectivas para tratar la disfunción eréctil

La disfunción eréctil es la incapacidad de obtener y mantener una erección que facilite las relaciones sexuales. Una patología que afecta, sobre todo, a los hombres a partir de los 40. De hecho, el 52% de los varones entre los 40 y los 70 años lo padecen, aunque en realidad cualquiera podría tenerla en algún momento de su vida. De estos, el 90% de los casos se debe a factores orgánicos o físicos, y solo el 10% es por razones psicológicas.

Para ellos, llegar a sufrirla es uno de sus mayores temores y, sobre todo, el cómo tratarla. A día de hoy, existen grandes e innovadores avances científicos y métodos tecnológicos que complementan a los tratamientos médicos. Es el caso de las ondas de choque, muy eficaces como solución a los problemas de disfunciones sexuales masculinas. Tal es así que en 2013 se incluyó en la Guidelines de la Asociación Europea de Urología como una de las opciones más efectivas para tratar este tipo de dolencias. Es más, un 60% de los pacientes con esta afección y sometidos a esta terapia llegan a tener relaciones sexuales sin medicación, según un estudio de Boston Medical Group realizado con 350 personas que recibieron entre dos y tres ciclos. El doctor José Benítez, director médico de BMG en España, ha explicado para EFE Salud en qué consiste esta técnica.

Este tratamiento se basa en ondas electroacústicas de baja intensidad no invasivas. Son seguras, ya que carecen de efectos secundarios y, además, son indoloras, por lo que no requieren de sedación ni anestesia. Al aplicarse, se aceleran los procesos de autocuración en el organismo a través de un proceso de angiogénesis o neovascularización, que permite la regeneración de los vasos sanguíneos situados en el pene. De esta forma, se aumenta el metabolismo y mejora la circulación a nivel local, incrementando las posibilidades de mantener una erección. Se utilizan cuando la disfunción eréctil es de origen vascular –no psicógena– y la persona no padece cáncer maligno de ningún tipo (o si lo ha tenido y ha sido operado, que hayan transcurrido cinco años).

Las ondas de choque se aplican en forma de barrido a lo largo de los cuerpos cavernosos del pene, que es donde se produce el efecto de llenado que provoca la erección. Se suministran unos 3.000 impulsos a ambos lados y, el resto, en la clura o parte inferior, es decir, entre los testículos y el ano. La terapia se divide por ciclos, y cada uno consta de cinco sesiones (una por semana), de unos 20 minutos cada una. Una vez terminadas, el hombre puede incorporarse a su vida normal.

Además, se ha demostrado que a más ciclos realizados, mayores resultados se obtienen. El estudio de Boston Medical Group señala que el 85% de los pacientes tratados mejoran con dos o tres ciclos, frente al 69% que sólo realiza uno. No obstante, hay que tener en cuenta que, para que el tratamiento sea más efectivo, es necesario controlar otros factores que influyen de forma negativa en la salud cardiovascular y la disfunción eréctil, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión o el alcohol y el tabaco.

Otro factor a tener en cuenta es el deporte. Se recomienda realizar ejercicio físico unas tres o cuatro veces por semana, durante 30-40 minutos. Con ello, la circulación, el rendimiento y, por tanto, el deseo, mejorarán. Con una buena alimentación y deporte, es más difícil que aparezcan enfermedades que pueden alterar nuestra salud sexual, como la diabetes o la hipertensión, aunque en ocasiones, por causas genéticas, no se puede evitar. En esos casos, los médicos de Boston Medical Group trabajan para que los tratamientos a esas afecciones influyan lo menos posible en la vida sexual de los hombres.

No se debe olvidar que, para que exista una erección de calidad, la circulación en los cuerpos cavernosos del pene debe ser óptima. Y hábitos como las drogas, el alcohol y el tabaco, perjudican el estado cardiovascular, afectando directamente al endotelio, es decir, a la capa interna de las arterias, provocando la disminución del volumen sanguíneo.

Por último, se deben evitar las relaciones tóxicas. El doctor José Benítez, director médico de Boston Medical Group en España, recuerda que, con una buena educación sexual, se puede disfrutar de un sexo sano, libre, seguro, placentero y consentido.