Boston Medical Group, alianza mundial de clínicas médicas dedicadas al tratamiento de las disfunciones sexuales masculinas, afirma que la Disfunción Eréctil es un problema muy común en varones diabéticos y asociada con neuropatía diabética y enfermedad vascular periférica. De hecho, el 50% de los varones diabéticos desarrolla esta patología dentro de los 10 años del diagnóstico, según un estudio epidemiológico con 15.770 pacientes diabéticos. Así mismo, la prevalencia es de entre el 50% y el 70% en los varones diabéticos y se incrementa con la edad, llegando a ser del 95% en varones diabéticos de 70 años. Es importante destacar, que según el informe, en pacientes diabéticos que siguen un estricto tratamiento, la prevalencia de impotencia fue 3 veces mayor que en la muestra completa de pacientes.

La disfunción eréctil, al contrario de lo que considera la creencia popular, suele estar ligada a diferentes patologías físicas, y mostrarse como un indicio de que algo en nuestro organismo no funciona” explica, José Benitez, director médico de Boston Medical Group. “Por este motivo, es imprescindible acudir al especialista o al médico de cabecera para consultárselo”. De hecho, el 22 % de los pacientes con diagnóstico reciente ya padecían DE. La prevalencia para diabetes tipo I aumentó, de 6% para pacientes entre 30 y 40 años a 55% en los de 60 a 70 años. En forma similar, para diabetes tipo 2 pasó de 4% a 48% para los mismos grupos de edades.

La diabetes genera un exceso de glucosa en la sangre que afecta de forma negativa a la circulación de la misma. Se trata por tanto de un trastorno circulatorio que afecta a la capacidad de erección masculina, de la misma forma que puede afectar al correcto funcionamiento de la rutina del ojo.

En ocasiones, los pacientes con diabetes tienen intolerancia a los tratamientos orales tradicionales, o están contraindicados para ellos, ya que las píldoras suelen contener sustancias que no pueden consumir. “Pero es importante recordarles que existen tratamientos alternativos, totalmente compatibles tanto con su enfermedad como con la medicación que estén recibiendo por este motivo”, explica José Benítez. “Así mismo, es vital recalcar que cualquier tratamiento ha de estar prescrito y supervisado correctamente por el médico o especialista, para conseguir un efecto satisfactorio, y evitar posibles complicaciones”.