Hombres rápidos: ¿Cómo saber si eres eyaculador precoz?

Problemas de Eyaculación Precoz

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La eyaculación precoz constituye un problema que se convierte en un lastre silencioso para muchos hombres y sus parejas. No se trata únicamente de una disfunción sexual que insatisface a la pareja, por no poder coordinar el clímax de los coitos, sino que, además, provoca un sentimiento de culpabilidad que afectará en los próximos episodios sexuales.

Por eso, vale la pena abordar esta patología y ponerla en conocimiento de especialistas, como los médicos expertos en tratamientos contra la Eyaculación Precoz de Boston Medical Group. Es obvio que supone una cuestión de índole médica y en nada beneficia postergar la búsqueda de soluciones, por lo que hay que asumirla con un talante positivo y libre de prejuicios. Entre otras cosas, porque afecta a millones de personas en todo el mundo.

Por lo tanto, la base para empezar a corregir esta problemática reside en la información. En primer lugar, no hay que incidir en la cuestión de la rapidez, el problema real es la incapacidad de controlar el momento de la eyaculación. Este descontrol, más que la rapidez, es lo que impide disfrutar de las relaciones sexuales.  

En este sentido, uno puede imaginarse los síntomas por los que se puede detectar la eyaculación precoz. Ser capaces de reconocerlos resulta fundamental para encarar la corrección de esta disfunción. Así, la eyaculación se produce, en líneas generales, sin control por parte del hombre. Esto significa eyacular antes de la penetración o una vez se ha producido ésta. Por otro lado, esta sintomatología se puede dar, de manera crónica, durante toda la vida, o puede surgir de forma más o menos repentina en los comportamientos sexuales del hombre.

Por consiguiente, no basta con detectar la sintomatología, sino que la corrección depende también de una interpretación certera de las causas que pueden estar motivando la eyaculación precoz. Entre las que hay que tener en cuenta:

– Los factores psicológicos, entre los que se destacan la tensión y el estrés. A medida que el problema no se soluciona, crece la ansiedad, lo que contribuye a agravarlo.

– La hipersensibilidad, también llamada eyaculación precoz orgánica, constituye la causa con un origen más físico. Radica en una hipersensibilidad del glande que acelera (prácticamente, al mínimo contacto) la eyaculación.

En definitiva, esta disfunción puede ser puesta bajo control, pero es necesario acudir a la clínica, expresar con sinceridad la sintomatología y poner fuerza de voluntad para lograr su corrección. Prolongar las relaciones sexuales, las técnicas de control sobre la eyaculación, los medicamentos y el asesoramiento profesional harán el resto.