Síntomas de la falta de apetito sexual

Tener relaciones sexuales con tu pareja es básico para mantener fuertes los vínculos afectivos. Sin ellas se puede producir un distanciamiento y finalmente una ruptura. Por este motivo es tan importante aprender a detectar los síntomas de la falta de apetito sexual y tomar medidas para corregir la situación. Si detectas que tienes alguno de las que te enumeramos a continuación, no lo pases por alto y ponle solución.

Los síntomas más comunes de la falta de apetito sexual


Existen algunos síntomas que indican la disminución del apetito sexual. Estos sirven como una alerta de que algo no funciona bien y de que tienes que tomar medidas. En algunos casos, las razones serán emocionales, en otros los factores pueden estar relacionados con la salud física o mental, entonces habrá que consultar al médico. Pero no te asustes, el problema es más común de lo que te imaginas y tomando algunas simples medidas lo puedes solucionar.

Excusas para no tener sexo. Este tal vez sea el más evidente de los síntomas de la falta de apetito sexual. Tu pareja se acerca a ti, pero le pones continuas excusas como “ahora no es buen momento”, “no me encuentro bien”, “mejor espera a mañana o al fin de semana”. No está mal decir que no si no tienes ganas, pero el que antes respondieses favorablemente a las invitaciones de tu pareja y ahora apenas lo hagas, puede indicar que algo no va bien.

Esta disminución del apetito sexual puede deberse a una pérdida de atracción, al cansancio excesivo o a otros problemas emocionales, provocados por cargas familiares, laborales, excesiva implicación en proyectos personales…

Las rutinas dejan de parecerte interesantes. El tener una rutina sexual puede ser bueno hasta cierto grado, pero si esa orientación comienza a parecerte rutinaria, se genera una evidente falta de apetito sexual creciente. Si cuando llegan esos días, los que son más propicios para intimar con tu pareja, percibes que deja de haber magia y comienzas a dejarte llevar únicamente por cumplir con un supuesto compromiso con la otra parte, hay un problema que has de solucionar.

Uno de los factores que puede estar detrás de este síntoma, es que lo que antes te gustaba, ahora ya no tiene el mismo interés. La otra persona es más conformista y no ve la necesidad de hacer cambios, así que acabas cayendo en el aburrimiento. También puede haber factores externos que te afectan emocionalmente, pero a tu pareja no.

Evitas estimular a la otra persona. No te has dado cuenta hasta ahora, pero ya no buscas despertar interés sexual en tu pareja. No te arreglas como antes para la ocasión, tienes menos contacto físico al acostarte, incluso buscas que la otra persona esté dormida, no vaya a ser que te pida mantener relaciones.

Está claro que tu pareja ya no te interesa como antes. Es posible que sigas sintiendo cariño, pero no te atrae como antes. La pérdida del respeto y la admiración pueden ser una causa. Otra razón puede ser que la otra persona haya cambiado y no te dé el mismo cariño cuando mantenéis relaciones íntimas.

Dolor al tener relaciones sexuales. El dolor al mantener relaciones puede ser un síntoma de la disminución del apetito sexual. El sexo sin apetito puede ser doloroso. Si notas que tienes dolor puede haber un problema médico, así que has de consultar a tu médico. Pero antes de alarmarte analiza tu situación y pregúntate: ¿Puede que te estés involucrando menos en el disfrute y todo sea más forzado? ¿Es posible que tu mente esté imaginando dolores o molestias que no existen? De todas formas, lo mejor es que consultes lo que te está pasando con tu médico.

Soluciones para la falta del apetito sexual

Para solucionar la disminución del apetito sexual lo primero que tienes que hacer es identificar el problema. Analiza qué cosas han cambiado desde que tus ganas de tener relaciones sexuales han disminuido o incluso desaparecido. ¿Trabajas más? ¿Notas más cansancio? ¿Tu pareja ha cambiado? ¿Sientes deseo pero lo pierdes cuando intentas intimar con tu pareja? ¿Notas cambios físicos? ¿Recibes menos muestras de cariño?… Una respuesta precisa es clave para atacar el problema.

Si no encuentras la respuesta a qué puede estar pasando, habla francamente con tu pareja. Explicale lo que te pasa. No te sientas mal, te quiere y te intentará ayudar. Tal vez no se ha dado cuenta o no se atrevía a decirlo. Una buena comunicación y buscar juntos las causas puede erradicar la disminución de apetito sexual. Eso sí, ten en cuenta que la respuesta que puedes recibir tal vez no sea la que piensas, y también tengas que hacer tú algún cambio.

Si tienes claro que los factores son externos, elimina esos problemas o pide ayuda para sobrellevarlos. Nuevamente tu pareja será tu mejor aliado, pero hay cosas en las que la otra parte no puede hacer nada y serás tú quien tendrá que hacer los cambios. Pero seguro que contarás con su respaldo y ayuda.

En el caso de problemas hormonales o físicos, actúa cuanto antes. Acude a tu médico y explícale lo que te ocurre sin miedo ni vergüenza. Es un profesional que se toma muy en serio cualquier problema que te inquiete. Si no lo haces, el problema irá a más y terminarás por hacerte daño a ti y a tu pareja, que se verá privada de algo tan bueno y necesario como el sexo.

Los malos hábitos también juegan un papel importante en este campo. La mala alimentación influye negativamente en la apetencia sexual, lo mismo ocurre si se consume alcohol de forma excesiva o se utilizan drogas. Por sí solos no suelen ser problemas determinantes, pero unidos a otros factores sí pueden alterar tu vida sexual, hasta el grado de disminuir notablemente la necesidad de actividad sexual.

Si a pesar de todo lo dicho el apetito no aumenta, es posible que exista algún tipo de desajuste emocional. En este caso es necesaria la ayuda de un psicólogo. Será la figura de  este profesional la que detecte cuál es el impedimento y te dé la clave para solucionarlo.