Historia del tratamiento de las ondas de choque

La historia de las ondas de choque se remonta a los años 40. Un detalle llamaba notablemente la atención en las enfermerías durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Muchos soldados y civiles llegaban con graves daños internos tras el estallido de una bomba, sin tan siquiera ser rozados por restos de metralla ni ningún otro material. Las ondas lanzadas tras la explosión podían hacer daños irreparables en los tejidos internos, sin que fuese perceptible ningún tipo de herida externa. Ahí comenzó la investigación que culminó en la terapia de choque para mejorar daños.

El uso de las ondas de choque en la medicina

Pasaron muchos años, más de 30 años, hasta que las ondas de choque se utilizaron en la medicina. Fue a principios de los 80, cuando se atendió por primera vez a un paciente utilizando esta técnica. El propósito fue deshacer los cálculos renales de un paciente sin hacer ningún tipo de cirugía, sin fármacos y sin largos periodos de recuperación. El resultado fue positivo, se deshicieron los cálculos renales sin provocar ningún daño a otros órganos.

Cinco años después de esta operación, cientos de pacientes habían sido operados de cálculos renales por este sistema con éxito. Fue entonces cuando se probó una nueva aplicación, se trató a un enfermo de la vesícula biliar en Alemania. Antes del final de la década, también se aplicó con éxito a un enfermo de huesos, que padecía pseudoartrosis, una alteración que confunde las partes de un hueso partido con huesos diferentes y no los une.

Este tipo de medicina llega a España en el año 1996, se emplea para tratar dolores crónicos y algunos problemas de huesos. Hoy en día se aplica en más campos, a los que se le van sumando nuevos cada poco tiempo.

 

Aplicaciones de las ondas de choque

 

La terapia de choque es en la actualidad empleada para tratar afecciones de muchas clases. En algunas ocasiones puede solucionar problemas menores y en otras tan graves que podrían reducir notablemente la calidad de vida del paciente:

  • Músculos. Los músculos pueden verse afectados por algunos problemas que causan dolor intenso e incluso pérdida de movilidad. Por ejemplo, se puede utilizar para evitar o deshacer calcificaciones tendinosas, como las que se dan en algunos deportistas que se lesionan en el mismo lugar una y otra vez.
  • Cálculos. La aparición de cálculos puede provocar graves daños en algunos órganos, por ejemplo los riñones. La terapia de choque puede solventar este problema sin necesidad de cirugía, ni de largas convalecencias.
  • Dermatología. Hay diferentes enfermedades de la piel que pueden ser tratadas con las ondas de choque. Por ejemplo, algunas dermatitis y eczemas. Con esta técnica se terminan curando las lesiones.
  • Cardiología. Aunque todavía está en fase experimental, se están obteniendo buenos resultados al atacar la zonas isquémicas que pueden desencadenar la angina de pecho. Las zonas afectadas tienden a desaparecer tras unas sesiones.
  • Estética. Las ondas de choque deshacen también las acumulaciones de grasa. Esto es muy bueno para las personas con celulitis o acumulaciones de grasa. También se está demostrando que ayuda a la regeneración del tejido y a devolver la firmeza de la piel, por lo menos en parte.
  • Disfunción sexual. Son muchos los pacientes que ya no sufren de impotencia, gracias a la terapia de choque. También se está utilizando eficazmente para tratar algunos casos de la enfermedad de Peyronie reduciendo notablemente la curvatura.
  • Regeneración de tejidos internos. Gracias a la aplicación de ondas de choque es posible acelerar la regeneración de algunos tejidos. El estímulo que reciben las partes dañadas altera la zona afectada y da pie a una recuperación más rápida de lo habitual.
  • Huesos. Algunas fisuras y fracturas pueden curarse con rapidez gracias a la aplicación de las ondas de choque. Obligan a la regeneración y fusión de los huesos dañados en un tiempo más reducido que el natural.
  • Dolor. Algunos síndromes y contracturas pueden desaparecer con la aplicación de ondas de choque por parte de un especialista.

Tipos de ondas de choque

Hay dos diferentes tipos de ondas de choque que se utilizan en la medicina, las focales y las radiales, con distintas intensidades y grados de penetración subcutánea.

 

  • Las focales. están generadas por inducción electromagnética y se propagan de forma lineal. Se utilizan para tratar un punto concreto. Penetran más que las radiales en los tejidos y llegan a afectar a nivel celular. Se aplican con intensidades de entre 100 y 1.000 bares, y es indoloro.

 

  • Las radiales. Se generan neumáticamente y se tienen una mayor dispersión. Se utilizan sobre tejidos blandos que precisan una acción más superficial. Son las que reactivan la circulación y aceleran la regeneración de la piel. Se aplican con bajas presiones, de entre 1 y 10 bares.

Utilidad de las ondas de choque en la disfunción sexual

El campo con mayor porcentaje de éxito y con mejores resultados se da en la disfunción eréctil, aunque también hay otras dolencias en las que la terapia de choque resulta efectiva. Una de las causas que provoca la disfunción es la falta de aporte de sangre a las cavidades del pene, debido a arteriosclerosis o estrechamiento de las arterias.

Está demostrado que las ondas de choque ayudan a la regeneración de algunos de estos vasos sanguíneos y a la formación de otros nuevos en el tejido eréctil. A esto se suma otro beneficio, que es la potenciación de la relajación del endotelio vascular, que también está relacionado con el flujo de sangre hacia el pene.

Entre los muchos beneficios de este tratamiento está el que no se usan fármacos, que no hay periodo de recuperación y que los efectos son a largo plazo, y no solo temporales. Son necesarias varias sesiones, pero al no ser dolorosas, el tratamiento no es desagradable.