Qué es la impotencia sexual psicológica

Existen muchas causas que pueden llevar a la impotencia sexual. Una de las más comunes y difíciles de tratar es la impotencia psicológica. Es más compleja su tratamiento que otras, pero puede revertirse. Te explicamos en qué consiste esta disfunción y los diferentes tratamientos a los que puedes recurrir si la sufres.

 

Cómo identificar la impotencia sexual psicológica

Cuando uno está físicamente bien, pero no es capaz de tener una erección, lo más probable es que sufra impotencia sexual psicológica. Si has sufrido alguna vez aislada este problema, no tienes que alarmarte en demasía. Es una señal que requiere atención, pero no quiere decir que tengas un problema grave.

En los casos más serios la impotencia se muestra de forma continuada, se convierte en algo habitual y se caracteriza por la incapacidad de mantener una erección o incluso de llegar a tenerla. Antes de llegar a este extremo, es recomendable que pongas fin al problema creciente. Presta atención a los consejos que te mostramos y, si no hay resultados, acude a un profesional.

 

Qué provoca la impotencia sexual psicológica

La impotencia psicológica se produce cuando hay una alteración en las emociones. El cerebro es parte del órgano sexual. Si algo no está bien en tu mente se produce un reflejo en la incapacidad de mantener una erección.

Para que el cerebro interprete y gestione las emociones, es necesario que se produzcan diferentes reacciones químicas. La imaginación y los sentidos se encargan de activar los neurotrasmisores responsables de despertar el apetito sexual y el cerebro responde enviando estímulos al órgano sexual, para que se produzca una erección.

Si uno de los pasos citados sufre interferencias, las reacciones químicas no tienen lugar y el proceso se ve interrumpido. Las causas que interrumpen el proceso que se lleva a cabo en el cerebro, pueden agruparse en dos, las causas físicas y las emocionales.

 

La impotencia sexual psicológica provocada por problemas físicos

Existen medicamentos que tienen efecto sobre el estado emocional y sobre el deseo sexual. Si identificas que estos tratamientos tienen un efecto adverso sobre tus emociones y tu actividad sexual, visita al médico para que te dé una alternativa.

La alimentación puede afectar a tus emociones. Comer mal incide directamente en el cerebro y las emociones. Come bien y verás cómo tu vida sexual mejora. Lo mismo se puede decir del descanso. EL agotamiento físico por exceso de trabajo también afectará a tu mente y a tu capacidad de respuesta sexual.

 

La impotencia sexual psicológica provocada por problemas emocionales

Los problemas emocionales son más complicados de solucionar, requerirá mucho esfuerzo y probablemente ayuda. La impotencia psicológica puede estar detrás de la tristeza producida por una ruptura o la pérdida de un ser querido. El exceso de responsabilidades laborales o un agobiante cambio de circunstancias pueden provocar períodos de impotencia.

La solución en estos casos, es hacer los cambios necesarios en tu vida para recuperar el equilibrio emocional. Establecer momentos para pasear, para viajar, para estar con otras personas, para ir al cine y simplemente para descansar, pueden ser de gran ayuda. Si a pesar de estos cambios el problema persiste, tienes que consultar a un profesional.

Los complejos, la falta de confianza o el aburrimiento, pueden producir impotencia psicológica. Los pensamientos negativos como estos puede ser tan intensos que el cerebro priorice esa emoción y descarte los estímulos sexuales que se reciben por medio de los sentidos. Tu pareja juega un papel importante en este aspecto, ya que es la persona más cercana y tu mayor refuerzo para sentirte bien contigo mismo. Mantén una comunicación franca y abierta, exponle tus sentimientos y pensamientos para que te entienda y te pueda ayudar.

 

Tratamientos contra la impotencia psicológica

Si por desgracia esto no basta para solucionar tu problema, tendrás que dejar el asunto en manos de un especialista. Te asesorará sobre cuál es el mejor tratamiento en tu caso. Los siguientes que repasamos son los más habituales:

 

Tratamiento psicológico

Puede sonar un tanto drástico, pero es básico que lo veas como una ayuda necesaria. No está mal recibir el apoyo de un profesional si en algún momento de la vida se necesita. Durante muchos años los tabús y la presión de grupo han sido un impedimento para recibir este tipo de tratamientos. Al igual que se puede contraer cualquier enfermedad física, también se puede caer en una enfermedad psicológica. Gracias a los avances en la ciencia hoy hay especialistas que saben cómo abordar estos temas y solucionar tu problema. No dudes en solicitarla .

Un psicólogo te ayudará a determinar si la impotencia está relacionada con algún trauma reciente o del pasado y que sale ahora a la luz. Si es por causa de la ansiedad o el estrés, te ayudará a controlar tus emocione. Y si es falta de confianza, te enseñará cómo puedes crear y reforzar una imagen más amable sobre ti mismo.

 

Relajación y visualización

Otra de las terapias que se utilizan para recuperar la potencia sexual es la relajación y visualización. Aprenderás a controlar tu ansiedad y no dejar que factores externos arruinen tu vida sexual. Estos ejercicios también mejoran tu relación de pareja. Sabrás crear un ambiente más adecuado para aumentar la líbido y utilizar la imaginación para que la rutina no estropee el momento. Y por si fuera poco, aprenderás a controlar los factores externos para que no te distraigan de lo importante en ese momento.

 

Medicación

Un tratamiento más contra la impotencia psicológica puede ser la medicación. En ocasiones, el problema que provoca la impotencia psicológica es la falta de algún nutriente o de algún elemento químico de en el cerebro. Unos análisis clínicos pueden determinar qué niveles están bajos y complementarlos con una dieta concreta, o alguna medicación prescrita por el médico. Cuidado con los complementos alimenticios. Pide ayuda a tus profesores para utilizarlos.

 

Objetivos

Marcarse objetivos y cumplirlos te reafirma como persona. A medida que tienes éxito al alcanzar tus metas te vas sintiendo mejor contigo mismo. Te verás como un triunfador y esto influirá positivamente en tu mente. En muchos casos esto soluciona el problema de la disfunción sin tan siquiera ser consciente. El deporte, además de generar testosterona necesaria para el vigor sexual, hace sentir fortaleza mental. Es una eficaz herramienta para vencer el mal de la disfunción.

Ahora ya sabes qué es la impotencia sexual psicológica.