Diferentes tipos de ondas de choque

Diferentes tipos de ondas de choque

Las ondas de choque se utilizan como terapia desde principios de los años 80. Lo que comenzó como un tratamiento de los cálculos renales se aplica hoy en día a muchos otros campos. Por ejemplo, se emplea en medicina estética, para curar lesiones musculares y también para el tratamiento de trastornos sexuales, como la disfunción eréctil o la enfermedad de Peyronie. Cada una es tratada con diferentes tipos de ondas de choque, de las que te hablaremos a continuación.

Qué diferentes tipos de ondas de choque hay

En el año 1996 llega a España el tratamiento por ondas de choque. Lo que fue una revolución en nuestro país es hoy en día un tratamiento de lo más conocido e indudablemente efectivo. Con el paso del tiempo se da un periodo de especialización en sus diferentes aplicaciones. A día de hoy hay dos tipos diferenciados de ondas de choque.  

Los dos diferentes tipos de ondas de choque que hay son las “focales” y las “radiales”. Cada una se utiliza en tratamientos determinados ya que, por sus características, unas son más eficaces que otras en determinados padecimientos. En las siguientes líneas te explicamos qué son las ondas choque focales y que son las ondas de choque radiales.

  • Ondas de choque focales. Las ondas de choque focales se propagan de forma lineal, es decir, tienen un campo de acción focalizado. Se producen por inducción electromagnética. Este tipo de energía crea una fuerza eléctrica que a su vez genera ondas. Las hondas son propulsadas con fuerza hasta penetrar profundamente en los tejidos y producir efectos a nivel celular o incluso la destrucción de algunos tipos de cálculos.

Hay dos maneras diferentes de obtenerlas, por un mecanismo electrohidráulico o por piezoeléctrico.  En ambos casos la electricidad forma parte del proceso. En el primer mecanismo la electricidad actúa sobre una masa acuosa contenida. En el segundo lo hace sobre unos cristales que a su vez generan el enérgico desplazamiento de una membrana de metal.

Es posible que a la hora de aplicarlas se noten molestias, aunque se reducen a medida que se continúa el tratamiento. No son incapacitantes, así que el paciente no requiere de largos periodos de reposo o ejercicios de recuperación tras la aplicación. Las molestias son mayores o menores en función de la intensidad que se utilice, que suele oscilar entre los 100 y los 1.000 bares. La recuperación es muy rápida y las molestias desaparecen con rapidez. Los pacientes pueden continuar con su vida normal tras recibir las sesiones.

  • Ondas de choque radiales. El descubrimiento de las ondas de choque radiales es más moderno que el de las focales. Su aparición se remonta al año 1999, de la mano de Electro Medical Systems EMS y tiene notables diferencias respecto a las focales.

Una de las diferencias es cómo se producen las ondas. En este caso se utilizan medios neumáticos, como el aire comprimido. En el caso de las focales se obtienen por electricidad. Además, no se utilizan para atacar un punto concreto, más bien se usan para abarcar zonas más amplias.

Las fuerzas utilizadas en las ondas de choque radiales son menores, ya que con ellas se busca reactivar la creación de tejido y mejorar la circulación sanguínea. La regeneración vascular es una de las funciones más exitosa de este tipo de ondas.

Las fuerzas que se utilizan no sobrepasan los 10 bares, así que la aplicación no resulta en absoluto invasiva. La aplicación es apenas imperceptible, no se generan molestias. Además, no existe ningún tipo de restricción tras la aplicación, por lo que el paciente continúa con su vida normal una vez sale de la consulta.

Usos de los diferentes tipos de ondas de choque

Dependiendo del objetivo se utilizarán diferentes tipos de ondas de choque. Como te hemos mostrado hay dos diferentes maneras de aplicar las ondas acústicas, dependiendo del generador que se utilice. A continuación te indicamos algunos usos de las ondas de choque.

  • Uso de ondas de choque focales. Al ser focalizadas y muy potentes, este tipo de ondas se suelen utilizar para tratamientos más agresivos. Por ejemplo, para la destrucción de algunos tipos de cálculos renales y pancreáticos. Habitualmente se aplican en tratamientos de huesos, en calcificaciones o en la destrucción de piedras en el riñón o el páncreas. El uso es muy generalizado como alternativa a la cirugía.
  • Uso de ondas de choque radiales. Las ondas radiales se utilizan para tratamientos de regeneración. Por ejemplo, son muy utilizadas para estimular la recuperación muscular. Es un tratamiento muy recurrente en fisioterapia y en medicina deportiva.

Otra de las aplicaciones es en terapias estéticas. Por medio de la ondas se activan las células encargadas de la regeneración cutánea. Esta es la razón por la que se emplea cada vez más en terapias regenerativas y estéticas.

También se utilizan con frecuencia para acelerar el proceso de regeneración tras una lesión. En muchas ocasiones, la recuperación de las articulaciones, de la piel o de órganos internos es lenta. Gracias a la aplicación de ondas de choque, esta recuperación se acelera.

La disfunción eréctil es uno de los campos en los que las terapias de choque radiales tienen mayor éxito. La mala circulación sanguínea es una de las razones por las que no se produce o no se puede mantener una erección. Las ondas de choque reactivan la circulación e incluso ayudan a la creación de nuevos vasos sanguíneos. Gracias a este tratamiento, los cuerpos cavernosos del pene recibirán y mantendrán suficiente sangre como para que se produzca una erección duradera.

En el caso de la enfermedad de Peyronie, también se emplea la terapia por ondas de choque radiales. La curvatura exagerada del pene es producida por la formación de una placa en un los cuerpos cavernosos. Se pierde la elasticidad en la zona y durante la erección se produce la molesta curvatura. Si esta es superior al 30%, mantener relaciones sexuales con normalidad será imposible. Las ondas de choque activan la regeneración de los tejidos, haciendo desaparecer la placa y que se recupere la elasticidad en la zona.

Las terapias por ondas de choque, bien sean focales o radiales, no son tan agresivas como la cirugía y no tienen efectos secundarios. Gracias a ellas es posible combatir la disfunción eréctil o la enfermedad del Peyronie. Si sufres alguno de estos problemas, consulta con un médico especialista para que evalúe la posibilidad de recibir uno de estos efectivos tratamientos.