LOS PACIENTES CON CURVATURA DEL PENE MEJORAN DESPUÉS DE TRATARSE CON ONDAS DE CHOQUE

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Los pacientes que sufren curvatura de pene mejoran tras ser tratados con ondas de choque, según los expertos de Boston Medical Group. Este tratamiento resulta muy efectivo para mejorar la vida sexual ya que ayuda a quitar el dolor y reducir los bultos fibrosos que hacen que el pene se curve,  lo que permite mejorar los coitos de forma considerable. Las ondas de choque son ondas acústicas, ricas en energía que se transmiten a las zonas donde se encuentran formadas las placas causantes de esta enfermedad. Aceleran los procesos de autocuración en el cuerpo, mejoran el metabolismo, aumentan la circulación sanguínea, además de regenerar y curar el tejido dañado. A este efecto se le conoce como neovascularización.

La curvatura peneana, también conocida como enfermedad del Peyronie, suele ocurrir tras un micro trauma en el cuerpo del pene que genera una cicatriz, lo que supone un trastorno del tejido conectivo que afecta la túnica albugínea de los cuerpos cavernosos. Luego se convertirá en placas o bultos fibrosos y, en la mayoría de los casos, en quistes benignos, no cancerosos. Como consecuencia de ello se produce perdida de elasticidad y acortamiento del pene.

Se trata de una enfermedad dolorosa durante la erección, sobre todo en el primer año de evolución, y  puede limitar la penetración y disminuir la dureza del pene por la dificultad en el llenado sanguíneo de los cuerpos cavernosos. Además, puede causar problemas psicológicos, ya que no se puede satisfacer a la pareja durante las relaciones sexuales con penetración.

La curvatura de pene afecta a uno de cada diez hombres mayores de 40 años y, sin embargo, a pesar de esta alta incidencia, no se trata de una patología conocida. Puede aparecer entre los 20 y los 80 años, aunque lo más frecuente es detectarla a partir de los 50 años y empeora con la edad. Es una patología que se mide por grados, con lo que lo habitual es que su evolución sea progresiva. Aunque su origen se desconoce, hay una serie de factores que pueden estar implicados en su aparición como la predisposición genética o haber sido sometido a cirugías locales. Así mismo, los especialistas la suelen asociar con golpes durante las relaciones sexuales o con la enfermedad de Dupuytren.