Recomendaciones para el tratamiento de la eyaculación precoz

La eyaculación precoz puede causar problemas a nivel emocional y de pareja. Por este motivo, si detectas que cada vez aguantas menos o sufres el problema desde hace tiempo tienes que tomar medidas. A continuación, te mostramos algunas recomendaciones para el tratamiento de la eyaculación precoz.

Ejercicios de autoconocimiento como tratamiento de la eyaculación precoz

Lo primero que hay que hacer es conocerse a uno mismo en el desempeño de la actividad sexual. La próxima vez que tengas un encuentro sexual con tu pareja, presta atención al tiempo que pasa hasta que se produce el orgasmo.

Si al comenzar la excitación el pene se pone erecto y al momento se tiene el orgasmo es que se sufre de eyaculación precoz. El problema es más grave si tan siquiera se llega a la erección completa. No hay un tiempo establecido, pero lo normal es poder retener el momento de la eyaculación por lo menos algunos minutos.

Desde que se adquiere una erección hasta que llega el orgasmo debe de pasar un tiempo. A este periodo, que ha de poder controlarse, se le llama meseta. Ha de ser suficientemente amplio como para que los dos lleguéis al mismo tiempo al clímax y vivir juntos el momento.

Si esto no ocurre, es el momento de llevar a cabo una serie de rutinas que te ayudarán a controlar el momento en el que deseas llegar alcanzar el clímax, aguantando lo suficiente como para que tu pareja quede plenamente satisfecha.

Ejercicios de masturbación

Antes de comenzar a realizar estos ejercicios, es recomendable que hables con tu pareja. Ella debe entender que los haces para solucionar un problema y que no haya lugar para otro tipo de sospechas, como que se está haciendo algo a escondidas porque ya no te satisface. Hazla partícipe del asunto.

Para este ejercicio has de estimularte con la mano, controlando la excitación. Busca un lugar cómodo, privado y tranquilo, que te permita concentrarte en lo que estás haciendo. Utiliza gel lubricante para el entrenamiento.

La clave está en comenzar a masturbarte suavemente hasta que se aproxime el momento del orgasmo. Cuando estés a punto de entrar en el punto de no retorno detente. Intenta repetirlo de 3 a 4 veces seguidas, unas 2 veces por semana como mínimo.

Otra manera de realizar este ejercicio es pidiéndole ayuda a tu pareja. Pídele que sea ella la que masturbe con suavidad, para poder controlar mejor el momento en el que llega el orgasmo. Cuando sientas que va a llegar tienes que decirle que pare para detener la eyaculación.

Después de unos segundos para que se pase el momento de máxima excitación, pero sin llegar a perder la erección, repite el ejercicio 4 veces seguidas, unas 2 veces por semana como mínimo. Tras la última sesión del ejercicio puedes eyacular.

Ejercicio de penetración pasiva

Este ejercicio combina los dos anteriores. La pareja estará activa, de manera que ella llevara el ritmo de la penetración. Cuando sientas que llega el momento del clímax tienes que decirle se detenga e intenta no eyacular. Intenta aguantar más en cada ejercicio.

Trata de repetir el ejercicio 4 veces seguidas. Tras la cuarta sesión retira el pene sin eyacular. Ahora relájate con tu pareja reiniciando el juego sexual con caricias y masajes. Culmina el ejercicio manteniendo relaciones sexuales con normalidad.

Ejercicio de penetración activa

Para realizar este ejercicio la pareja debe dejarse penetrar mientras permanece quieta, tú tendrás la parte activa. De esta manera tendrás el control para detenerte antes de tener el orgasmo. Cuando este momento se aproxime, detente y espera a que pase ese instante de máxima excitación. Sin perder la erección vuelve a penetrar activamente a tu pareja y para antes de llegar al clímax. Repite unas 4 veces.

Cuando termines el ejercicio retira el pene e inicia el juego sexual con normalidad. Dedica tiempo a los besos y las caricias para reiniciar la relación sexual con la normalidad habitual

Ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel pueden combinarse con los que te hemos mostrado hasta ahora. Por medio de este se fortalece el músculo pubocoxígeo, de manera que se puede retener la expulsión del semen y prolongar el tiempo que se tarda en eyacular.

Lo primero que hay que hacer es localizar y aprender a controlar el músculo pubocoxígeo. Para ello, cuando estés orinando detén el flujo de orina. El músculo que estás utilizando para detener la salida de la orina es el que has de ejercitar. Repite 2 veces al día, hasta que estés bien familiarizado con él y seas capaz de contraerlo y relajarlo con facilidad.

Ahora hay que practicar durantes las erecciones, antes de eyacular. Intenta detener la salida del semen contrayendo el músculo para diferenciarlo en el momento de máxima excitación. Practica para localizarlo con claridad justo antes de llegar al orgasmo.

Para ejercitarlo y conseguir detener la eyaculación, busca un lugar tranquilo y practica. Siéntate al borde de una cama o en una silla y separa ligeramente las piernas. Una vez en esa posición inclina el tren superior del cuerpo hacia adelante y contrae el suelo pélvico con fuerza. Aplica toda la fuerza que te sea posible sin llegar a sentir dolor. Mantén esta contracción unos segundos y después suelta el músculo. Has de realizar este ejercicio varias veces seguidas, a poder ser todos los días.

Otra manera de realizar los ejercicios es tumbarse boca arriba, con la espalda en contacto con el suelo. Las piernas han de estar un poco abiertas y flexionadas, con las plantas del pie pegadas al suelo. En esta postura, eleva el coxis al tiempo que contraes el músculo pubocoxígeo. Mantén esta postura unos segundos y después relaja los músculos. Haz unas 10 repeticiones al día para fortalecer la zona.

Reacciones a los ejercicios para la eyaculación precoz

Por medio de estos ejercicios conseguirás aprender a controlar el momento de la eyaculación. Los resultados dependen de la práctica y la constancia, así que tendrás que ser muy persistente. Todos ellos se pueden combinar para conseguir resultados más rápidos y permanentes.

En la mayoría de los casos se obtendrán resultados evidentes, aunque puede que en otros no se llegue a notar mejoría. Cuando esto sucede, hay que buscar ayuda y poner el asunto en manos de expertos. Ellos considerarán si es necesario otro tipo de terapia o algún tratamiento farmacológico.

Infografía – Recomendaciones para el tratamiento de la Eyaculación Precoz

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