6 buenas razones para hablar con tu médico

Estamos seguros de que si sientes que algo va mal con tu bien más preciado no dudarás ni un segundo en ponerte en contacto con tu médico pero, conscientes de que nunca se sabe cuanto más delicado es un tema y nunca un tema fue tan delicado, aquí tienes las seis dolencias más probables por las que tu pene puede pasar en su, esperemos, larga, próspera vida.


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Como en aquel proverbio chino de “el aleteo de las alas de una mariposa puede sentirse” huracán mediante “al otro lado del mundo” todo lo que pueda ir mal con nuestro pene tiene probabilidades de hacerse sentir en nuestra vida sexual y en nuestro bienestar general. Dolencias que pueden resultar más o menos llevaderas pueden ser sólo síntomas de un mal mayor que se esconde mejor. Si, por ejemplo, tienes problemas para mantener u obtener una erección, o ya no recuerdas cuándo tuviste tu última erección matutina, esto podría estar asociado con algún problema cardiovascular que, llegada una edad, conviene tener controlado.

Algunas de las condiciones más comunes que pueden afectar directamente a tu salud sexual son:
Balanitis: inflamación o infección del glande, muchas veces repetitiva, que puede estar producida por muchas causas, desde una higiene deficiente hasta lesiones premalignas que no conviene dejar pasar. Si no se contiene a tiempo puede resultar de lo más molesta.

«Dolencias que pueden resultar más o menos llevaderas pueden ser sólo síntomas de un mal mayor que se esconde mejor.»

Enfermedad de Peyronie: afección según la cual se forma una placa o protuberancia dura en los cuerpos cavernosos del pene y que provoca la desviación o curvatura de este durante la erección. Dicha curvatura, cuando es muy pronunciada, puede hacer muy dificultosas las relaciones sexuales.

Priapismo: una condición según la cual el pene sigue erecto durante horas en ausencia de estimulación o después de que la estimulación ha terminado. Puede estar provocada por multitud de factores, desde el abuso de drogas a la picadura de una araña. Lo que normalmente podría percibirse como bueno se torna doloroso pasadas unas horas. El priapismo recurrente, no tratado, puede provocar disfunción eréctil.

Fimosis: afección según la cual el prepucio del pene, también de los adultos, no sólo de los niños, muestra dificultad a la hora de retraerse, lo que puede ocasionar dolor y, en algunos casos, heridas. Puede afectar seriamente la calidad de vida, sobre todo en el ámbito sexual.

Parafimosis: cuando el prepucio, una vez retraído, se atasca detrás de la cabeza y no puede regresar a su ubicación natural. Es una emergencia médica que puede causar complicaciones graves si no se trata.

Cáncer de pene: un tipo, afortunadamente raro aunque nunca suficiente, de cáncer que comienza en las células de la piel del pene y cuyo primer síntoma son los cambios en dicha piel. Es más frecuente en hombres mayores de 60 años, fumadores o con el sistema inmunológico débil.

En la mayoría de casos hay abundantes tratamientos para estas dolencias. Algunas de estas condiciones pueden incluso prevenirse con unos buenos hábitos de higiente. Pero debido a que algunas de estas afecciones pueden considerarse como urgencias médicas le instamos a que se ponga en contacto con su médico si tuviera la sospecha de padecer alguna de ellas. Se ha dicho mucho pero no por eso deja de ser cierto: siempre es mejor prevenir que curar.

No dude en hacerlo tan pronto le sea posible si padeciera cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Dolor, inflamación, quemazón o sensibilidad en el pene
  • Algún tipo de secreción anormal
  • Sarpullido con comezón, ampollas, llagas o pequeñas protuberancias rojas
  • Sangre en la orina o en el semen
  • Una erección que dura ya cuatro horas o más
  • Un prepucio demasiado apretado para retraerse por completo