Uno de cada tres hombres padece algún grado de eyaculación precoz a lo largo de su vida y, sin embargo, sólo el 25% de los hombres que la padecen acude a un especialista, aun cuando esta es la única forma de tratar esta disfunción, según Boston Medical Group, alianza mundial de clínicas médicas dedicadas al tratamiento de las disfunciones sexuales masculinas.

Según un estudio realizado por Boston Medical Group, sobre los pacientes que reciben tratamiento para superar sus problemas de eyaculación precoz, un 73% mejoró o se curó, y el 82% de los que completaron el tratamiento incrementaron su latencia eyaculatoria una media de 5 minutos o más.

Al contrario de la creencia habitual, la eyaculación tiene un origen físico en el 90% de los casos. Las inflamaciones o infecciones en la próstata o la uretra, niveles anormales de las sustancias químicas cerebrales conocidas como neurotransmisores o un funcionamiento anormal en la actividad refleja del sistema eyaculatorio, son algunas de las principales causas de la eyaculación precoz.

Una de las principales causas en el desarrollo de la eyaculación precoz está vinculada a la existencia de los neurotransmisores, especialmente la serotonina, encargados de regular la función corporal relativa a la eyaculación, a la estimulación y al sexo. Para José Benitez, director médico de Boston Medical Group “El fenómeno neurobiológico, relacionado con la neurotrasmisión está relacionado directamente con la eyaculación precoz porque que en este conjunto se ven involucrados fundamentalmente la serotonina y en menor medida la oxitocina, hormonas relacionadas con los patrones sexuales.

La reacción más habitual de los hombres que sufren eyaculación precoz es negarlo, y confiar en que se resolverá por si solo con el tiempo, ignorando que este tipo de trastornos pueden ser la punta del iceberg de otras dolencias. La EP es una frecuente queja sexual masculina por la insatisfacción que causa en ambos miembros de la pareja, por eso tenemos que prestarle especial atención a sus causas y empeñarnos en que se logre el control.

Hoy en día, a los hombres todavía les cuesta reconocer el alcance de su problema y esperan a acudir al especialista una media de 3 a 4 años. Es importante pedir consejo ya que, cuanto antes se trate el problema, más rápida y con mejores resultados será la recuperación.” explica José Benítez. “Además, la colaboración y comprensión de sus parejas siempre juega un papel importante tanto para el diagnóstico como para seguir el tratamiento”.

Los últimos estudios relacionados con los tratamientos de eyaculación precoz nos llevan a la conclusión de que la eficiencia de los antidepresivos serotoninérgicos (paroxetina, clomipramina, sertralina…etc) junto con el apoyo de la pareja y un seguimiento médico especializado mejora el control de la eyaculación precoz, la satisfacción sexual y una latencia eyaculatoria óptima.

Como muestra de la importancia de tratar estos problemas lo antes posible, según el estudio de Boston Medical Group existe una relación causa-efecto entre la edad y el número de minutos que se retarda la eyaculación tras el tratamiento. En este sentido, el 48% de los varones de más de 30 años incrementaron el tiempo de eyaculación en diez minutos, mientras que la cifra asciende al 64% en los de menores de 30 años.