¿Existe la duración ideal del coito?
Sí, y empieza por dejar de mirar el reloj

No hace falta que te comas el tarro pensando si duras o no suficiente en la cama. No hace falta porque si algo define la era en la que tenemos la suerte de estar viviendo es que existe una abundancia de datos para todo; sólo hace falta escarbar un poco. Un poco de minería digital y, como no podía ser de otra manera, descubrirás que alguien se ha tomado ya la molestia de medir la “duración ideal del coito”.

Según el estudio de la Universidad de Pensilvania al que hacemos referencia: “La percepción popular sobre la duración del sexo con penetración discrepa de los datos objetivos sobre las latencias eyaculatorias”, lo que viene a significar que lo que creemos que es ideal, a la hora de la verdad, no tiene por qué serlo y no lo es.

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Según otro estudio para el que se reclutaron un total de 500 parejas de cinco países: Holanda, Reino Unido, España, Turquía y Estados Unidos, con hombres de 18 años de edad o más, en relaciones heterosexuales estables de al menos 6 meses de duración, por lo general el coito dura unos 5,4 minutos, con alguna que otra diferencia entre países.

Y aunque la percepción de duración ideal también cambia de una región del globo a otra, cuando las expectativas no casan con la verdad de lo que resulta deseable: “pueden resultar problemáticas porque la interpretación subjetiva de la latencia es un factor relacionado con la angustia percibida con la duración de la relación sexual”. Vamos, que si nuestras expectativas no son realistas lo único que conseguiremos, en lugar de placer, es angustia. ¿Quién quiere sufrir innecesariamente?

Es cierto que existe una duración idónea para el coito o penetración, o al menos un rango de tiempo placentero entre lo que resulta demasiado breve y lo que puede volverse molesto. El juego erótico, por otra parte, puede (y debe) durar toda la vida, si tenemos paciencia y ganas. Nuestros encuentros sexuales conviene que se mantengan en esa zona de placer, dentro de lo que podríamos llamar los límites “físicos” del sexo.

Los hombres, por aquello de necesitar performar y demostrar en toda ocasión nuestra masculinidad, podemos llegar, con demasiada facilidad, a creer que cuanto más duremos en la cama mayor será nuestra hombría, pero según una de las conclusiones del estudio Pensilvano, pasados los trece minutos de penetración no estamos siendo muy viriles sino sencillamente: unos pesados.

El continuo y vigoroso bombeo, sobre todo si no se acompaña de una buena dosis de lubricación extra, no sólo puede traducirse en agotamiento para todos, sino también, pasado un rato, en dolor por fricción, especialmente para ellas. Por el contrario “la penetración que dura entre tres y trece minutos es perfectamente normativa y no requiere en principio de atención clínica alguna” aunque siempre venga bien una lubricación adecuada.

Nuestros encuentros sexuales conviene que se mantengan en esa zona de placer, dentro de lo que podríamos llamar los límites “físicos” del sexo.

Los resultados finales del estudio confirmaron que la duración «adecuada» para la latencia eyaculatoria (desde la primera penetración hasta el reflejo eyaculatorio) es de entre tres y siete minutos. Se considera «deseable» entre los siete  y los trece minutos; «demasiado corta» antes de los dos minutos y «demasiado larga» a partir de los diez minutos.

E.W. Corty y J.M. Guardiani, los científicos tras el estudio, buscaban aunar las diferentes opiniones de los terapeutas sexuales en cuanto a lo que se considera «adecuado», «deseable», «demasiado corto» o «demasiado largo» en las “latencias eyaculatorias intravaginales” a partir de las muestras aleatorias recogidas de miembros de la Society for Sex Therapy and Research en Estados Unidos y Canadá.

Las creencias de estos terapeutas acerca de las latencias eyaculatorias resultaron ser consistentes con los datos objetivos sobre latencia eyaculatoria y no se vieron afectadas por características demográficas del terapeuta como pueden ser su género o su experiencia.

Según los resultados, el terapeuta sexual promedio cree que cualquier coito de entre tres y trece minutos es perfectamente normativo y carece en principio de preocupación clínica.

Se buscó, con la difusión al público de los resultados del estudio, cambiar las expectativas de latencia eyaculatoria intravaginal y prevenir la angustia que demasiadas veces padecemos sin sentido; difundir unas expectativas realistas de nuestra sexualidad que ayuden a prevenir decepciones como la que quizás estuvieras sintiendo, sin razón alguna, antes de leer esto. ¡Pásalo!